El sueño es en la vida el solo mundo nuestro,
pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común,
en el océano de la llamada «Realidad».
Despiertos vemos todos lo mismo:
vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras...
Dormidos cada uno está en su mundo,
en su exclusivo mundo:
hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas;
cada mente hila su propio ensueño
(o su verdad: ¡quién sabe!)
Extracto del poema Dormir
de Amado Nervo
